Retrato Robot de un Phonbie: Al despertarse, lo primero que hace es mirar el móvil. Su principal referencia vital es la pantalla del dispositivo. Más que la gente que le rodea. No mira a la cara, no responde a los estímulos externos. No tener el móvil a mano o tenerlo sin batería le provocan altos niveles de ansiedad. Su oído está en alerta permanente ante cualquier pitido o zumbido. Las conversaciones pasan a un segundo plano. Huye de lugares sin cobertura o sin acceso a wifi. Vaya donde vaya, un espectáculo, una comida,… nunca desconecta.

Así son algunos de los jóvenes hoy en día, la generación hiperconectada. La más expuesta a un proceso de phonbiosis. Y no hablamos solo de adolescentes, porque ya desde niños, desde la edad temprana de 8-9 años, su vida transcurre a través del móvil. Toca de refilón a los millennials más tardíos, pero golpea de lleno a la generación Z.

En 2007 Apple comercializó el iPhone. Y en 2008 Google lanzó el sistema Android. No hace tanto tiempo, ¿verdad? En poco más de una década los smartphones han dado un giro radical a la forma de relacionarnos.

La psicóloga estadounidense Jean M. Twenge, autora del libro i-Gen, que lleva 3 décadas investigando a diferentes generaciones de jóvenes, sostiene que los chavales que han pasado hiperconectados toda su adolescencia (y parte de su infancia) van camino de convertirse en los más infelices de la reciente historia y no están preparados para lo que les espera en su edad adulta.

¿Cuáles son los síntomas?

  • No saben cómo afrontar el cara a cara. Prefieren hacerlo con emojis.
  • Están mejor en su dormitorio con su móvil. ¿Por qué quedar con los amigos si puedo chatear con ellos?
  • Caseros, pero no familiares. Aunque pasen más tiempo que nunca en casa, bajo el mismo techo que sus padres, esto no incrementa su vinculación familiar.
  • No se “emparejan”. Se citan menos, les interesa menos el sexo, se ennovian mucho menos…
  • Se sienten solos. Paradójicamente con cientos de amigos en las Redes, likes, seguidores… tienen un mayor riesgo de depresión y de otros problemas de salud mental.
  • Se distraen fácilmente y están mediatizados al uso del móvil para no aburrirse.

Anne Longfield, la Defensora del Menor del Reino Unido, compara el uso del móvil y de las redes sociales con la comida basura: “¿Dejarían ustedes que sus hijos comiesen hamburguesas y patatas fritas todos los días, en todas las comidas, desde el desayuno a la cena? No, ¿verdad? Por la misma razón que no deberían dejar que estuvieran todo el santo día conectados a un móvil”.

En cualquier caso, no se trata de demonizar el móvil, sino de promover un uso responsable del mismo y de las nuevas tecnologías. En Twist fuimos más allá, fomentando su uso inteligente y creativo. Con ese objetivo, creamos hace pocos años una campaña dirigida a los jóvenes, utilizando sus propios códigos de comunicación: The Phonbies. Creada para la Fundación Smilestone y la organización Protégeles y financiada por la Comunidad de Madrid. Si no la viste en su día, te invitamos a conocer su mensaje y a compartirlo con tus hijos e hijas. Porque no solo sigue vivo sino que con el tiempo se hace más necesario tomar conciencia:  https://www.twistideas.es/proyectos/fundacion-smilestone/

¿Crees que tu hijo o tu hija está a salvo de la epidemia phonbie? Te invitamos a que haga el Test para conocer su nivel de phonbiosis.  ¡¡Y no te pierdas el spot!!

Por cierto, muchos padres también tendrían que aplicarse el cuento.  Ya sabes, reconocer los síntomas a tiempo puede salvarte. Si los sufres, tú también estás en peligro de convertirte en un Phonbie. ¿O ya lo eres?